Muchas veces se refugia tras el silencio, tras el vacío o las oscuras noches de invierno. Nadie quiere sentirlo, ni que se apodere de su alma y haga que su tez enblanquecida se ponga de gallina. Cuentan que incluso el guerrero más feroz de toda Esparta lo había llegado a experimentar en varias ocasiones. Se hospeda dentro de los seres sin ser invitado y se adentra por sus entrañas, paralizándolos. Fuerte, incluso más que el dolor, alberga en el lugar más recógnito de cada uno de nosotros, se deja ver cuando menos le necesitamos.
"Tengo miedo"

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